Cuando has tomado el mundo brilla. Qué tendrá el alcohol que te genera las mayores ilusiones en momentos pasajeros. El alcohol debe ser de Dios, no es pecado, es la forma de amarte y demostrarte con el elixir divino la pasión por la vida. Lástima que pase, lástima que después de tristeza. ¿Será que la pasión tiene límite? O será que el límite de la vida lo confirmamos bajo el guayabo que nos dice que el ayer fue mejor. Esto es una reflexión al licor, pero más allá es una reflexión a la vida. A la vida que se nos va, a la vida que nos enseñaron a vivir. Detrás de esto está el día a día, detrás de esto está el destino. Yo sólo quiero vivir de forma constante en el todo lo puedo, y en el conforme con lo que soy.
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