Nacimos taciturnos, nacimos para serle fiel a la melancolía.
Esta tierra esta llena de una pausa necesaria, una pausa que reivindica el amor de nacer aquí.
No soy aquel que quiero ser, tampoco soy la vida que me repugna.
La simpleza de mi alma aviva mi destino, siento estas notas como si fueran mías.
El amor es mi única esperanza, la única desesperanza, es mi salvación y mi perdición.
Quiero vivir como un juglar inagotable, pero recuerdo la vida que apremia y desfallezco.
No he entendido lo que debo entender, pero comprendo lo que empuja mis estados.
Quiero la vida, pero quiero vivirla bajo el sonido de los que nacen en la jurisdicción del olvido.
Aún no sé a dónde me dirijo, sólo sé que tengo afán por cumplir una promesa.
Espero sea la vida quien me encuentre, espero sea el olor a bohemia quien ocupe mis espacios por la eternidad.
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